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Augusto Nitti: «En el arte tiene que haber verdad

El actor, con 23 años de trayectoria, interpreta al genio Scratch en la película «El tercer deseo», escrita por Armando Coll y dirigida por Javier Mujica,

A lo largo de sus 23 años de trayectoria, Augusto Nitti (Caracas, 1981) ha interpretado en las tablas, en la pantalla grande y en la televisión todo tipo de personajes. Y la película El tercer deseo, escrita por Armando Coll y dirigida por Javier Mujica, no será la excepción, ya que en ella da vida a un genio encargado de hacer realidad los deseos de Eugenio (César Bencid).

«Scratch nació con el don de conceder deseos. Sí, es un genio, pero más que un genio, es una especie de espíritu burlón, que sabe lo que realmente anhela el corazón humano y que las personas no siempre saben cómo pedir lo que quieren», adelanta sobre el personaje que da vida en el largometraje que llegará a las salas de cine del país a finales de noviembre.
Recientemente, Nitti se unió al elenco de Los vecinos de arriba, original del autor español Cesc Gay, que se presentará dos fines de semanas más en el Trasnocho Cultural. En la obra, el histrión asumió el rol de Salvador -que encarnaba anteriormente Agustín Segnini, un ardiente bombero que no se las piensa mucho al momento de hablar y actuar.
Esto ocurre mientras el histrión se prepara para hacer un nuevo largometraje del que no tiene permitido hablar.
-¿Cómo se siente interpretando un personaje característico? 
-No es algo nuevo para mí porque en el teatro he tenido la oportunidad de tener un rango de interpretación muy grande, de repente, un día me toca hacer de Romeo, al siguiente, hacer de Puck de Sueño de una noche de verano, y al otro de fantasma, entonces ¿qué pasa? Eso me ha permitido desarrollar la habilidad de no permanecer solamente de bueno o de villano sino jugar con cada papel y, en este caso, me dieron para que hiciera al genio.
-¿Cómo se preparó para darle vida a Scratch? 
-De muchas maneras, pero particularmente, vi dos películas: El diablo y David Webster(1941) y El abogado del diablo (1998). En la primera, el protagonista tiene problemas en una finca y, de repente, se le aparece un duende que, a pesar de ser un personaje atemporal, es muy humano. El de Al Pacino tiene otro matiz, obviamente diabólico, pero con una parte humana, que goza, que disfruta y todo eso se lo sumé a Scratch. También le puse algo de mí y por varios segundos, dejé latente algo que reflexiona: los humanos sí tienen la posibilidad de cambiar, de reinventarse. Él no. Él está aquí en el mundo para cumplir deseos.
-¿Cuál es su género preferido? 
-Me siento bien en cualquier género (…) mientras me den una oportunidad, me prepare y tenga las herramientas para afrontar el personaje, puedo hacer comedia o drama.
-¿Cuál es el medio de su preferencia? 
-La otra vez me preguntaron que cuál era la diferencia entre el teatro, el cine y la televisión y yo creo que en las tres ramas, en el arte tiene que haber verdad, honestidad en el trabajo, no importa la parte técnica. En el teatro, desde que empiezas hasta que terminas debes contar una historia; en la televisión es inmediatez; y en el cine, tienes muchas semanas para crear los rasgos psicológicos de tu personaje.
-¿En qué se diferencia El tercer deseo de otras comedias? 
-En que no es una comedia tradicional porque también tiene misterio. Tiene sus toques de humor, pero no es como Papita, maní, tostón. No. El tercer deseo tiene un poco de ese personaje que está persiguiendo al otro. «Lo va a matar. ¿Qué pasa aquí?». Es comedia, pero al mismo tiempo, drama porque el protagonista pasa por una serie de situaciones, pide una serie de deseos y como no los formula bien, sufre y, a veces, eso te provoca risa, pero eso es un drama para él.
-¿Cómo se siente en la piel del bombero libidinoso que hace en Los vecinos de arriba
-(Risas) Fue una oportunidad que me dieron Agustín Segnini, Natalia Morlacci y la directora Consuelo Trum. Yo sí vi que venía con mucho éxito en mercados como Madrid y Buenos Aires. Ellos me habían hablado de la obra y que había una posibilidad de unirme al elenco, me preguntaban si me llamaba la atención. A mí siempre me ha gustado ese tipo de comedia con un ritmo muy veloz, así que me invitaron, la leí y, poco a poco, he ido construyendo a este bombero que no tiene filtro, que a pesar de su edad y contextura física es como un niño. Me llamó mucho la atención porque es el único personaje que no miente, él va a lo que va; una dejó a la familia; la otra se quiere divorciar; y el otro se quiere ir de la casa. Salvador es la única persona transparente en Los vecinos de arriba, él es un poco como Joey de Friends.
-¿Ya había interpretado a otro personaje que tuviera la misma carga sexual de Salvador? 
-No, es primera vez que interpreto un personaje con estas características. El mayor atributo físico de este bombero es que tiene un miembro muy grande y yo simplemente lo que hago es jugar con eso.
-¿No le da guayabo entrar a la obra cuando le faltan dos semanas para terminar? 
-Es parte del viaje. Si da guayabo, pero creo que si lo vives función a función, al máximo, no da porque dejas todo en las tablas. A mí me tocó vivir como Salvador un mes. Cuando lo haces así, no das oportunidad de que entre la tristeza, pero bueno es lo que hay y el viaje que me tocó. Me tocó ser bombero un mes.
-¿Cuáles son sus próximos proyectos? 
-Me estoy preparando para hacer una película, pero no puedo decir nada al respecto.
-Sería su película ¿número..? 
-No las cuento. Me disfruto la creación y el proceso, pero no las cuento.
 
@yolimer
Fuente-El Universal

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