Hablemos de Cine

El cine se ha democratizado en término de historias

 

Luis Laya. Su par de ojos vivaces compiten con las palabras. Las manos delgadas dibujan en el aire trazas de vida. Hilda de Luca, productora de raza, desde un evidente dinamismo, comparte sus pasiones con quien quiera oírla: el potencial del cine para mejorar el mundo, formar las nuevas generaciones de productores, el ser humano en su totalidad, la rigurosidad en la praxis, que se cumpla el objetivo y las historias brillen en la pantalla sin tormento ni obstáculo.

1-¿En el contexto nacional existe ya un entendimiento sobre la importancia de la producción en el proceso integral de realizar una película?
Se está construyendo… y ya es bastante. Antes la productora era la persona que le daba café al director. Y por la falta de formación todavía hay personas que tienen ese lamentable concepto. Pero he podido constatar que empieza a haber una conciencia de que producción es la gerencia del proyecto. Sin embargo, sigue habiendo mucho divismo, el director manda en todo, hace todo, y eso deforma un poco la organización.

2-¿Desde su punto de vista qué debe tener un buen productor?
Actitud. Y muchos valores. De hecho, doy talleres en los que me dedico al ser humano detrás de un cargo, (porque yo) soy solamente Hilda de Luca, quien a veces tengo una responsabilidad, una circunstancia, pero cuando alguien dice soy un director… no hay que arrodillarse. Es mejor que cuando tengas el rol de hacer una película, más allá del ego, hagas una buena. A veces las películas no se han terminado por problemas humanos. Cuando eso pasa, lamentablemente estamos ante un escenario muy difícil donde no hay armonía ni respeto. A un ingeniero no se le puede caer un edificio, entonces ¿por qué a un director se le puede caer una película? Debes saber de cine por lo menos. El cine es arte también, pero ¿cómo hacemos cuando están dándote el dinero y hay varios objetivos?… sensibilizar, entre otros. ¿Cuál es tu responsabilidad?

3-Sin pretender con esto que me dé una guía práctica para no iniciados, en pinceladas gruesas ¿cómo definiría la producción de cine?
Es un proceso. Si quieres quita la palabra cine. Puedes producir carteras, vehículos, alimentos. Hay que administrar recursos, financieros, técnicos y humanos para llevar a cabo un objetivo, la película, en el tiempo y el presupuesto previsto. Eso condiciona la actitud de todo el mundo. La herramienta de un productor es la gente. Uno debe conocer al ser humano, entender que a nadie le gusta que le digan que no, ni los cambios… o que le llamen la atención en público. Tienen que haber acuerdos en preproducción. De eso depende el plan de rodaje, y es lo que vas a ejecutar cuando se esté filmando. En el set yo menciono la palabra empeñada para que la persona cumpla y así evitar las confrontaciones.
4-Producción, guión, dirección. ¿Son las tres patas fundamentales del cine, o hay algo más? ¿Cómo deben imbricarse estos aspectos para lograr un buen saldo?
Quizás sea un lugar común, pero todo es necesario, hasta el que reparte café. Es algo serio, no un hobby. Es diferente hacer películas que hacer cine, que es interpretar la vida a través de la imagen. Por eso lo vemos como arte. Hace falta un buen guión, pero ha pasado que, con un guión no muy bueno, un director ha sabido sacarle lo necesario y ha resultado una buena película; y lo contrario. No hay una fórmula. Siempre hay que tener una actitud profesional. Es un proceso, pero necesito todo, nada puede faltar.
5-¿Cómo empezó en esto? ¿De muchacha se veía como una productora de cine?
No tenía la menor idea. Pero empecé a ver si la pegaba. Quise ser torera, y busqué la manera. Me llamaba la atención la belleza del traje, algo artístico. Me gustaba mucho la gente. ¿Sería psicóloga, música? Pero mi papá no quiso y me metió a estudiar administración en una universidad. Fue un suplicio y luego supimos que no estaba inscrita en el Ministerio de Educación. Descubrí otro mundo. Había gente, como una amiga, que trabajaba para pagarse su carrera. Tuve la sensación de que vivía en una ciudad que no conocía y comencé a escribir sobre la injusticia. Otra amiga fue a estudiar a EEUU, y me dijo “vente a estudiar inglés”. Me metí un año en Viasa, conseguí el pasaje y me fui. Ella estudiaba cerca de Los Ángeles y allá vi un poco de gente, luces… Eran estudiantes de cine. No sabía que eso se estudiaba. Me preguntaron si alguna vez había escrito algo, que allí se enseñaba cómo llevar un mensaje a la gente, desde un guión pasar a una película. Hice y deshice, me fui, pasé trabajo, y me vine graduada de bachiller en artes, mención cine.
6-Hoy en día existe en el país un proceso más o menos incipiente de formar productores por medio de la docencia, pero entiendo que hay una prehistoria, donde el autodidactismo era la piedra basal. ¿El productor nace o se hace?
Yo estudié cine, pero no producción, que es como gerencia. Tú estudias cine y te piden que seas tu propio productor. Te ponen ese desafío. Tienes que empezar a reconocer tus habilidades para entusiasmar a alguien que invierta. Pero una cosa es producción ejecutiva y otra la jefatura de producción, ser el responsable del diseño de producción para que la película se haga. Soy productora porque hace posible los sueños. No hay nada más triste que un proyecto engavetado. Quiero que las películas se realicen, que el producto llegue al final.
7-Hábleme de sus películas más importantes y sus proyectos actuales.
Este es un país surrealista. Cuando volví no tenía idea ni de que existía Bolívar Films, con qué se hacía cine ni cómo contactar a nadie. Entonces me llegó Abraham Pulido, que acababa de terminar su tesis y quería hacer un largo con gente que hubiera estudiado, no autodidactas. Y llegué así. Lily, se llamó la película, nunca la vi. Fue la primera. Impresionante: en esa película repartí café y terminé siendo jefa de producción. Se corrió la voz, las cualidades o los defectos, pero quizás lo que más influyó (para darme a conocer), fue mi facilidad para comunicarme con los demás. Un día me cansé; quería hacer películas con un guión, con una razón de ser. Entonces apareció Fina Torres con Oriana y casi me muero. Planteaba una estética. Hay incesto, hay homicidio, (pero todo) es muy delicado. Un estilo (de decir). Me gusta más la sugerencia que exponer al público. Esa propuesta de hacer algo respetando la inteligencia del público, haciendo pensar… Oriana se gana Cannes a la mejor película extranjera, por primera vez en muchos años, desde Araya, y ¡apareció en todas partes! Se le dio una publicidad desmesurada.
8-¿Qué recuerda de alguna producción en particular como hecho que le significó plantearse dar un salto cualitativo? Ejemplo: alguna carencia o deficiencia que le hizo pensar que debían afinarse los procesos para lograr una mayor calidad y sufrir menos tropiezos.
Quería ser productora de campo, asistente, y Fina me dijo que yo tenía valores que otra gente no tenía. Se sentía confiada (trabajando conmigo). Todavía a mí me llaman, hoy día, y (por dentro) no me siento capaz… siempre hay algo que me da ansiedad, una inseguridad. Creo que me ha favorecido mucho la actitud. La vida es tan corta, y la gente se agarra las cosas muy a pecho… Hay que disfrutar las películas. ¿Por qué no se puede hacer una cosa que se disfrute?, en vez de algo terrible donde la gente termine divorciada, arruinada, con úlcera…
9-¿Cuál es la diferencia fundamental entre un cine estadounidense, industrializado totalmente; el cine europeo, con sus cuotas de artesanía y de industria; y un cine como el nuestro?
Tiene que ver con cómo nació el cine en cada uno de esos países. En EEUU fue desde el principio industria, la gente pagando un centavo “por ver al ferrocarril”*. En Francia tuvo que ver con el teatro, nació afiliado a la literatura. Me pasó una cosa. Fui jefe de producción de dos películas que eran la misma. En las mismas locaciones. ¡Algo increíble! Un indio en la ciudad fue la de los franceses. Y los gringos hicieron Jungle to jungle. Fijándome en los planos, los estadounidenses estaban en Canaima y mostraban los escenarios gigantes, el tepuy, la catarata, mientras que en la película francesa las tomas eran cerradas, hacia lo interno de los personajes. Los norteamericanos le sacaron el jugo a la historia como si fuera un show, y los franceses se centraron en el problema del señor, lo existencialista. Nosotros estamos en el medio, en ninguno de los dos extremos, viviendo cosas que técnicamente nos marcan.
10-Una pregunta libre, ¿cómo está el cine nuestro en su integralidad? Véalo desde lo comparativo. Es decir, el cine de los años 70 y 80 frente a este cine, en cuanto a número de espectadores, identificación emocional de la audiencia, logros artísticos, alcance estético e ideológico.
Creo que ha avanzado muchísimo. No sólo es la cosa de la taquilla. Las películas se han ganado premios… hay políticas públicas, y una cantidad de gente que quiere hacer cine. Vivimos un momento muy importante, el mejor. Hay directores que vienen acá a hacer películas, el público va a los cines, respalda, y el boca a boca hace su parte. (El cine) se ha democratizado en término de historias. Me encanta la diversidad de historias; hay de todo tipo, desde largos infantiles de animación hasta temas tabú como la homosexualidad. ¿Para qué uno hace cine sino para buscar la manera de que la humanidad sea mejor, entretener al público durante una hora…? Estoy muy feliz, además, con que se está dando mucha formación del ser humano, y no sólo técnicamente.

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