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La noche de las dos Lunas

Su debut como director, Azul y no tan rosa (2012), un alegato a favor de la tolerancia sexual que se convirtió en uno de los mayores hitos comerciales de la cinematografía venezolana, se llevó el Goya a la Mejor Película Hispanoamericana en 2013. Con este segundo largo, visto en el pasado Festival de Málaga, Miguel Ferrari ajusta su estilo visual –más ambicioso y cuidado, aportando a la historia un toque poético de innegable belleza–, a la vez que reafirma la potencia y actualidad social de su discurso.

En esta ocasión, ofrece una impetuosa reflexión sobre la maternidad que nace de un improbable, aunque verídico, cruce de embriones en una clínica de fertilidad. Un equívoco que sirve como punto de inflexión de la trama, a remolque de la cuidada estética e imaginario preñado de simbolismos de Ferrari, y desnuda a unos personajes centrales que, sin embargo, funcionan mejor como instrumentos de una narración que se antoja planificada desde su misma concepción: desde el cruce de probetas hasta su increíble, pero no por eso menos emotivo, desenlace.

 

Fuente-fotogramas.es

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