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Oculto tras el cliché

Panamá no es sólo un canal transoceánico, ni el paraíso de los infames raspacupos, tristemente célebres hace un par de años. La patria del general Omar Torrijos, retratada por la inspiración del escritor Graham Greene y mundialista por primera vez en 2018, es un país donde se hace posible sin mayores apuros, desayunar en El Caribe y almorzar en las riberas del Océano Pacífico.
Los realizadores Guillermo Bárcenas y Frank Spano se pusieron tras la pista de alguna historia tan memorable como escondida, y la encontraron en las hazañas de tres glorias nacionales del deporte, logrando de paso revelar otra cara del país del istmo, como excusa de perpetración para su primer documental.

Luis Laya

Eloy Cruz, Jean Carlos Salerno y Gary Saavedra son tres deportistas extremos de Panamá, quienes persiguen sus objetivos en un medio que, de alguna forma, limita sus sueños y los pone a prueba como seres humanos. Luego de superar grandes obstáculos, incluso accidentes graves, queda claro que la pasión por las actividades que han escogido como paradigma, se impone ante las dificultades y la visión tan timorata como prejuiciada del medio donde se desenvuelven, llegando de esa forma a establecer registros inusitados en su país, y convirtiéndose en referencia y maestros para las nuevas generaciones.

Así, de una forma sucinta se podrían englobar los parámetros de Oculto, una nueva película venezolana (en co-producción con Panamá) que toma las pantallas nacionales a partir del 5 de octubre. Parte de una ola de producciones sobre actividades deportivas, Oculto se inscribe en un tipo de documental catalogable como potable y casi turístico, un producto digerible, de factura convencional, para ser aceptado por las masas, cuyo mayor valor es su realización preciosista en fotografía: el uso de planos espectaculares donde preponderan las ralentizaciones, los time laps y mucho, mucho lente macro en slow motion. La meta: que no se escapen detalles de las vertiginosas acciones desarrolladas por los atletas en tierra, agua y aire.

El documental de Frank Spano y Guillermo Bárcenas, relatando las gestas de los tres deportistas, muy destacados por su talento y dimensión heroica, se asienta sobre los clásicos elementos “universales” para desarrollar cada historia: el aire es donde se sustenta el paracaidismo de Eloy; el agua, el entorno del surf, disciplina de Gary; de tierra son los tracks preferidos por las motos quad (de cuatro ruedas), consentidas de Janca, el campeón, a la vez heredero de una empresa familiar de construcción.

Los elementos de la cultura griega antigua, que tienen incidencia en la psique, son presentados como co-protagonistas en la estrategia narrativa inicial mediante citas de pensadores famosos, de una manera bastante superficial –casi ingenua-. Poco después, en el desarrollo del hilo, esta estimulante idea es abandonada. Hasta allí llega su relevancia. No hay conflicto, no hay preguntas, no hay contrastes ni contradicción. Todo el montaje, alternando la historia de cada personaje, va fluyendo de acuerdo a las épicas respectivas: el paracaidista experto en figuras; el surfista que logra reivindicar al pueblo panameño corriendo una ola enorme en el canal; y el motorista que, tras enfrentarse a una lesión y un dilema familiar-profesional, decide entrar en el gran circuito gringo, para probar su potencial.

Oculto es un documental realizado de acuerdo a cánones ya vistos, sin sorpresas, satisfactorio para la televisión (aunque seguramente será mejor disfrutado en cine, debido a sus tomas panorámicas y cámara experta; la espectacularidad de los ambientes naturales; y el detallismo de las acrobacias realizadas por los deportistas). Todos ellos son especialistas, incluso innovadores en su estilo, que llevan sus actividades a una nueva dimensión. Eloy es un paracaidista de figuras, que se lanza sobre lugares insospechados y es dueño de una técnica espectacular; un pionero que, aunque hace gala de experticia y cautela, no puede evitar enfrentarse a la muerte en sus saltos. Incluso en el documental puede verse una caída real, tremenda, que le deja fuera del aire –literalmente- por espacio de un año-.

Gary es un rompe-récords, una persona que, con su tabla, abre brechas para algo más que el surf; un histórico emprendedor que deja la estela servida para la eclosión del deporte de las olas en Panamá (territorio que se presenta como privilegiado en ese ámbito). Y Jean Carlos es un entusiasta corredor, meticuloso, que debido a su inmenso potencial y estilismo, no pasa desapercibido para las “grandes ligas” del motociclismo. Con su querida moto quad e incómodas dudas existenciales a cuestas -superficialmente exploradas por los cineastas-, intentará llenar las expectativas propias, así como las de su familia, para escoger lo más sensato.

Oculto es una pieza disfrutable, bien filmada y emocionante a ratos, con algunos momentos de tensión. Su perspectiva es, sobre todo, lúdica. Sentarse a verla puede producir cierta adrenalina, disparar el interés en estos deportes inusuales e, incluso, despertar la curiosidad por visitar los sitios de Panamá donde fue rodada. Aun así no sobrecoge, ni deja grandes interrogantes; tampoco conclusiones. Su discurrir es el entorno de estos héroes, su amor por la libertad, el tesón y una presumible identificación amistosa. El mensaje subyacente de perseguir los sueños propios -obviamente nada descartable-, sin llegar a ser transgresor es bienvenido en esta época sumida en el adocenamiento de los gustos y las perspectivas, así como en el desestímulo por las empresas “diferentes” para ganarse la vida. Logra así cierto nivel inspirador y esto, por sí solo, alcanza para justificarla.

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